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Brevis aetas, vita fugax.
"El tiempo es corto, la vida fugaz"

Para explicar el por qué me aventuré a escribir en un blog necesito hablar del libro que me animó a ello.

¿Por qué razón, aquel diciembre de 2008, entré en una librería para comprar “La última lección” de Randy Pausch? No lo sé, solo recuerdo que impulsivamente entré para ojearlo y lo compré.

La última lección (título original The Last Lecture) es un libro autobiográfico escrito por Randy Pausch, profesor de informática, diseño e interacción persona-ordenador en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos. El libro nació tras su exitosa «última conferencia», Really Achieving Your Childhood Dreams («realizando de verdad tus sueños de la infancia») de septiembre de 2007 realizada por el autor. Ésta fue su «última conferencia». La charla formaba parte de un ciclo de conferencias en él se pedía a varios profesores universitarios profundizar en el auténtico sentido de sus vidas para dar una hipotética «última conferencia» respondiendo a la pregunta «¿Qué sabiduría impartirías al mundo si supieras que es tu última oportunidad?».

Un mes antes de la conferencia, Pausch recibió el pronóstico de que su cáncer de páncreas, del que había sido diagnosticado un año antes, estaba en fase terminal. Lejos de negar su enfermedad, decidió vivir plenamente sus últimos meses de vida. De hecho, antes de dar comienzo a la conferencia, Pausch mostró a todos los once tumores que poblaban su hígado con las palabras «No podemos cambiar las cartas que nos han dado, sólo decidir cómo jugar con ellas».

Durante la conferencia el profesor se mostró optimista, desplegando un gran sentido del humor y una excelente forma física, a pesar de su cáncer. En su emotiva intervención ofreció sus pensamientos en torno a la informática, la colaboración interdisciplinar, la educación, la interacción personal y el sentido de la vida.

Por supuesto, nada más terminar el libro, lo primero que hice fue ver la conferencia -esta es una de las ventajas de vivir en la era de internet-, y he de decir que me impactó tanto como el libro.

El hecho es que estuve, durante días, dándole vueltas al siguiente asunto: vivimos como si nada pudiera pasarnos, cuando nuestra condición humana es muy frágil. La vida te puede dar un revés en cualquier momento o, simplemente, ya no estás aquí "en menos que canta un gallo": mientras cruzo un paso de cebra, viajando en coche o en avión;  mientras paso debajo de un andamio, o simplemente durmiendo… qué se yo.

No digo que hay que vivir con miedo, sino ser conscientes de una verdad sencilla y reveladora: el tiempo que se me ha dado no es mío, no me pertenece… es un regalo. Así que miré a mí alrededor y me sentí profundamente agradecido por todo lo que había vivido hasta ese momento: mi familia, mi mujer e hijos, y todas las experiencias -buenas y malas- que me han enriquecido y configurado como persona. Pero mientras me sentía así, la pregunta cayó sobre mí como una pesada losa: ¿y si me ocurre hoy... o mañana?... si me comunican que, por el motivo que sea, ya no me queda apenas tiempo, como a Randy Pausch.

No sentí miedo, ni angustia… la pregunta surgió con calma, y con clama pensé…  pensé en mis hijos... pensé en todo lo que me perdería de sus vidas… pensé en todo lo que me hubiera gustado compartir con ellos en un futuro sin mí: cómo entiendo la amistad, el sufrimiento, la soledad, la muerte, el amor, el amor a mi esposa –su madre-; los valores que considero fundamentales, cómo mantenerse firme en las adversidades, la fe en un Dios que nos ama y redime, la vida como proceso personal, la solidaridad, etc.

Pensé que en un estado de shock, como el que normalmente se produce al saber que no tienes mucho tiempo, es muy difícil expresar tanto. Así que decidí crear un diario digital dónde dejar a mis hijos una especie de legado: un espacio dónde pudieran saber cómo pensaba y vivía, qué sentía por su madre y por ellos, qué lecturas me apasionaban, qué música acompasaba mi espíritu o me transmitía amor y pasión por las cosas de la vida... No obstante tardé dos años en decidirme, así que hasta 2010 no empecé esta aventura.

Evidentemente mantengo la esperanza de poder compartir estas experiencias personalmente con ellos -nada me anima a pensar lo contrario- pero, por si acaso… seguiré escribiendo…

A continuación se puede ver el vídeo de la conferencia que dio Randy Pausch en la Universidad Carnegie Mellon el 18 de septiembre de 2007.




Nota: Unos años después moriría Steve Jobs, el 5 de octubre de 2011. Curiosamente hizo algo muy parecido a Randy Pausch cuando impartió el famoso discurso que dio en la Universidad de Stanford en el año 2005, después de que le operaran de un cáncer -que él pensaba vencido- aunque finalmente no fue así. No obstante, él pudo contar con un buen periodista para que escribiera sus memorias, aunque el resultado no fue el esperado ni por la familia ni por los amigos más cercanos. En una segunda biografía se ofreció una imagen suya más veraz. 

Moraleja: si te puedes decir tú… hazlo.

Discurso que dio Steve Jobs en la Universidad de Stanford en el 2005